Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
Me siento inyectada de estímulos. Lo que acumula mi cabeza...es tanta la velocidad de mis ideas...necesito correr. Correr como huye una presa. Vos siempre me entendiste cuando ningún otro lo pudo ver. Nada de lo que buscamos está aquí sobre esta tierra. Todo lo que quise lo obtuve, esa es la historia de mi vida y siempre quise más. Lo que está allá. Lo que nadie conoce ni puede ver. En sueños te veo morir y me asusto. Muero de terror. Siempre imaginé que tarde o temprano serían mis manos las que arrebataran el aire de tu garganta pero no ellos. Nunca lo habrías permitido. Me habrías llamado débil y habiendo apartado la mirada de mí con derrota y vergüenza, arrancado mi corazón. ¡No me vuelvas loca! ¡No lo permitas, maldito seas! No quiero que esa sea mi carga. ¿Cómo matarte? Si sos mi ángel. Vos sabés mejor que nadie lo que se siente naufragar perdida y desolada por aguas oscuras. Vos me rescataste mil veces y siempre te dí la espalda. ¿Escuchás esos sonidos? Somos nosotros. Nadie más nos puede escuchar. Como en los viejos tiempos en el medio del bosque. Creadores de arte y drama. Jugando con la muerte y creyendo que nunca podrá tocarnos. 'Las criaturas de la noche somos inmortales' me repetías sonriendo al oído, y yo te creía. Te sigo creyendo...pero sé que tarde o temprano las tinieblas van a arrancarte de mis brazos. No te puedo parar, ya es tarde para rescatarte. Les perteneces. 


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