Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
Quiso mis dientes, quiso mi dedo meñique y la cruz que cuelga de mi delicado cuello. Soy la víctima. Luego de haber vivido toda mi vida como una mercenaria, hoy juego a ser la mártir más lastimera y sádica alguna vez interpretada. Estoy sedienta de escándalo. Camino arrastrándome con los pies desnudos para que crean que hasta mis zapatos se llevó. Cubro mi rostro y si alguien me observa enjugo rápidamente una lágrima. La bestia con sus mil demonios arrasó. Se llevó mi piedad. Les avisé, se los advertí...si escuchan disparos probablemente provengan de alguna de mis tantas armas. ¿Qué vas a hacer cuándo llegue la revolución? ¿Qué vas a hacer cuando te ataquen sin clemencia o compasión? ¿Qué harías si escupen en tu cara todo lo que supiste dar? Vas a gruñir como yo, vas a apretar la mandíbula hasta que cruja y los vas a embestir. Dale. Disfrútalo. Saborealo. ¡Ahora! Salí a luchar maldita imbécil.


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