Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.

Héroína de la noche, fan número uno de la sangre y expectadora alucinada de los truenos. Toda mi vida me dediqué a correr hacia la luz pero la despiadada parece esquivarme. Mi cielo constantemente se vuelve negro. Soy una renegada, siempre intento tocar el fuego sin quemarme y me quemo. Estoy viviendo al borde. Al borde de todo. Al borde de lo saludable, al borde de la sociedad, al borde de lo normal. A veces simplemente espero que mi enojo pueda provocar una reacción en cadena pero esta sociedad es muy boluda. Estoy cansada, quiero llenar mi habitación de luces de neón. Necesito vivir en el medio de la acción y ser parte de toda lucha. Me gustaría ser vulgar, masticar con la boca abierta, usar gafas de sol aunque no haya sol y vestirme con ropa de cuerina barata o ser un relámpago en tu oscuridad, lograr calentar tu corazón, gobernar las calles, tener ciudades a mis pies y dar lecciones de moral. Siempre soñé con ser a prueba de balas y lo logré, pero al maldito le dije que no quería amarlo y me apuñaló. El maldito me apuñaló.


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