Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
La bruja finalmente capturó a la sirena. Las ví en una esquina. Voltee justo cuando la bruja apuntaba su mano hechicera hacia el débil cuello de la mermaid. Quise gritar pero la voz no me salía. ¿Cuánto odio necesitás en tu interior para querer arruinar la felicidad ajena sin razón? Yo solo quería que sean amigas. Me imaginé a la bruja escribiendo historias junto a la sirena sobre todas esas canciones que no querían volver a escuchar. Dije 'fue', me les acerqué. De repente esa esquina se convirtió en mi living y el silencio en Daft Punk. Ambas me miraron con temor. Corrieron a abrazarse. Se habían unido para protegerse de mí. No entendía. Yo las quería ayudar. ¿Qué es lo que ven en mí que tanto las asusta? Comprendí que toda unión nace del temor, que todo lo maravilloso que se disputaban entre ellas residía en mí y hasta en mi tristeza veían cosas increíbles. Ahora juntas vendrán por mí y no sé si podré evitarlo. 

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