Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
Drogado hasta las últimas, me acusaste de ser solo un vicio en tu vida. Me dijiste que todo lo transformás en vicio y que te aburrís rápido. Esperabas hacerme llorar pero yo no podía parar de reír. Entonces dejame, ¿por qué no me dejás? Te equivocaste. Jugaste mal. Te enviciaste con algo que te puede abandonar. No me interesa este mundo y no me interesa andar por ahí con vos. No me interesa nada. No hace falta que me llames para contarme cómo te trata la abstinencia.


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