Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
El rock nunca habla del rock. Tengo en mis bolsillos fuegos artificiales que no sé usar. De alguna forma lograré encender un par. Prender fuego algún lugar, quizá tus manos. Tus manos que acarician mi piel blanca y congelada. Hasta las piedras son más cálidas. Tu hombro en mi boca. Apoyo mi cabeza en el cemento y por un momento todo parece emerger desde la nada misma para darnos un buen susto que jamás vamos a olvidar. Sacó un sticker de smiley face de mi cartera y lo pegó sobre la luna. Tengo tu celular escrito con marcador en mis piernas por si no lo logro recordar. Meto mis manos en el mar y paso mi lengua por mis dedos. Es que cuando soy yo misma no pienso bien las cosas. La plataforma de mis zapatillas aplasta tanto la arena que casi voy flotando. Tu voz es un suspiro que me incita a cualquier cosa. Nosotros controlamos esta ciudad. Esta noche nosotros dos somos los dueños de la escena.  


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