Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
¿Quién puede tener tiempo de contarle las manchas al tigre? Lo único que importa es que tenga más y más. Su belleza reside en eso. ¿Quién puede culpar al tigre por desear tener manchas? Una mancha más al tigre no le hace nada al que solo es espectador. Las verdaderas manchas son internas y solo el tigre las conoce. Nadie lleva la cuenta de todos los amores que no funcionaron.



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