Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
Me acuerdo de esa madrugada mientras dormías y yo leía a Virginia Woolf en la punta de la cama. Me acuerdo de esa mañana mientras miramos por la ventana la lluvia caer. Y estaba bien comer sanguchitos de jamón y queso sobre la sábana. Me acuerdo de esa mañana como si fuese hoy. Tenía los pies congelados y me los enredaste en tu bufanda. Nos miramos delirantes y nos leímos el pensamiento. 'Salgamos a correr abajo de la lluvia' gritamos. 'Vayamos a la plaza más cercana a oler la tierra mojada'. Mojé mis manitos en la fuente y salpiqué tu cara. Fue en ese momento que noté tus ojos y supe que toda esa belleza iba a terminar tarde o temprano. No estábamos listos para tanta intensidad. Me puse triste y te pedí de tu chocolate blanco especial. 'Probar te hará reír' me dijiste. 'Probar es mi única opción para entender' te respondí. Y creí que ya no podríamos parar. Y lo mejor es que no hay que armar. Qué extraños vos y yo cuando probamos. Menos mal que todo paró. Ahora soy vegetariana, no podríamos comer sanguchitos de jamón y queso sobre la sábana.

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