Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
Sin hablar. Dale, porfi. Sin hablar. Sin mirarte tampoco. Date vuelta. Bueno ahora sí, tranqui. Te rompo en dos. ¿Por qué digo esas cosas en voz alta y delante tuyo? Ay Dios, que se acabe el mundo, por favor. Se me hace nudo de moño la panza pero es adrenalina para mi corazón. Y todo esto trata de vos y de mí. Fracasar requiere mucho esfuerzo y eso que yo me re esfuerzo. Se me parte un poquito el corazón. Quisiera poder hacer canciones con cosas que veo pasar delante de mis ojos pero cuando encuentro lapicera ya no están. No soportaría herirte. En serio. No tengo ni idea cómo se hace eso.


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