Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.
Me aburre la idea de caminar siempre por tierras seguras y conocidas. Una figura salvaje, como una sombra que siempre se mantiene a mi lado, me invita a recorrer. Tan solo quiero hundirme en el cemento y traspasarlo. Llegar al otro lado. A ese lugar fantástico que yo sé que tiene que existir. Quizá nunca me anime. Ruidos extraños me incitan, me piden que vuelva y me interne en una gran profunda oscuridad. Quiero ser inexperta, ingenua e inocente y que todo sea nuevo para mí. No conocer el terreno que estoy pisando, caminar sobre el agua y no saberlo, y entonces, saberlo de repente y ahogarme.


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