Y un elefante rosa sostiene una vela, iluminando el cielo, para que todas las niñas perdidas de noche puedan encontrar el camino de vuelta a casa.


Quiero estar a tu lado el día que los límites dejen de existir. No es que me importen los esquemas, pero sé lo difícil que se te hace vivir sin ellos. Lo descubrí en esa mirada ácida y burlona con la que miraste mi sweater lleno de unicornios. A vos te falta aprender y a mi me faltan ganas. La vida que te falta es la que me niego a regalarte. Bueno, te dejo. Sí, oficialmente te suelto la mano. Yo prefiero abrazar unicornios, vos preferís refregarme tus metas.

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